CAPÍTULO 145. PARAÍSO CELESTIAL...
—¡Tengo hambre mi amor! ¿Qué me hiciste? —preguntó él para cambiar el tema y desviar un poco la preocupación de ella.
—Locro de trigo con tortillas, que sé que pedías mucho en Cabimas, cuando revisaba tus facturas de comida, en el restaurante de Luisa y luego en el de papá.
—¡Divino, mi amor! Eso es una exquisitez para mí y más si fue hecho por las bellas manos de mi amada esposa.
—¡Totalmente! ¡Espero que te guste! Aunque esta es la segunda vez que lo preparo, mi amor —comentó ella, sonriendo.