CAPÍTULO 146. DENUNCIA...
—Tus escoltas lo saben —manifestó el teniente— Yo hablé anoche con ellos. Para evitar que se enfrenten, porque ya sé que son del grupo de mercenarios que trajiste del extranjero. No son mansas palomitas, lo que cargas a tu alrededor —le indicó este— Además, te asigné los mejores custodios.
— ¡Gracias! Espero no darte mucha lidia con mi presencia aquí en El Dorado. Estamos en contacto —afirmó Mateo, extendiendo su mano al Teniente.
— ¡Tranquilo! Cualquier cosa me llamas.
—Yo tengo buena memoria.