CAPÍTULO 135. DE COMPRAS...
Adriana, sonriendo lo abrazó, luego lo besó, acariciando con mucha ternura su rostro. Esta, admiró aún más a su marido y se sintió orgullosa de ver como la protegió y solucionó cualquier problema, antes de contárselo a ella, para que no se preocupara.
Dando por concluida esta conversación, los dos abandonaron el estudio y se dirigieron a la sala de juego de los niños en el Penthouse. Al ver a su hijo, Mateo lo levantó en sus brazos, mientras, Adriana sacó a la niña de la cuna, para revisar a es