CAPÍTULO 136. CELOS DE ARANTZA
—¡Sí, te extrañé! —Contestó Arantza, conmocionada ante estos gestos, tan cariñosos de su parte y sin poder mentir.
Justo en ese momento, el celular de Mauricio repicó insistentemente, al tomar este, en sus manos, ella pudo ver en el identificador de llamada, la foto de una joven hermosa. Él, decidió no contestar, por lo tanto, rechazó la llamada, pero casi de inmediato, volvió a repicar.
—¿Por qué no respondes? —preguntó ella, cambiando su voz dulce, a una gélida y hostil.
Él, sin saber de mome