CAPÍTULO 134. ¿DIVORCIADOS?
De inmediato, el cuerpo de ella se tensó. Su mirada era totalmente de asombro, muy profunda y sin desviar ni por un segundo la mirada de los ojos de Mateo. Adriana, se levantó del sofá donde estaba sentada, ahí en el estudio y dirigió sus pasos hacia el ventanal.
Él, presintiendo lo que ella sentía en ese momento, fue detrás de su mujer, la abrazó atrayendo su cuerpo totalmente al suyo, besando la mejilla y labios de esta, diciendo al oído:
—¿Si quieres, no sigo? —Preguntó él y agregó— podemos