C76- NO DIGAS COSAS COMO ESAS.
C76- NO DIGAS COSAS COMO ESAS.
Santiago no le dio tiempo a recuperar el aliento, ni el control. La mano que tenía en su nuca se mantuvo firme mientras la otra se deslizaba bajo su rodilla, levantándola con una brusquedad que la hizo tambalear, la giró y la colocó boca abajo sobre el borde de la cama, haciendo su cadera alta y vulnerable. Luego dejó caer su cuerpo sobre ella, inmovilizándola y con la mano en su nuca y la otra guiándose, la penetró de un solo empuje, profundo y seco, sin preámbul