C70- CAZANDO UN FANTASMA
El reloj marcaba las dos de la madrugada y la lluvia golpeaba el techo del viejo almacén a las afueras de Londres. El lugar estaba apenas iluminado por una lámpara industrial colgante que lanzaba una luz blanca, fría, sobre el rostro demacrado de Veruska.
Sus manos estaban esposadas a la mesa de acero y frente a ella, Grayson se mantenía de pie, con las mangas arremangadas y una expresión contenida. Angelo, apoyado en una columna, observaba con la pistola enfundada y un