C6-SERVIRÁS AL SEÑOR DEVERAUX
Gianna se removió entre las sábanas, incómoda, buscando esa dureza a la que su cuerpo ya estaba acostumbrado. Pero no era lo mismo. El colchón no era húmedo ni áspero, y la habitación no olía a encierro. Sus ojos se abrieron de golpe y el miedo la atravesó: no estaba en el lugar de siempre. No había gritos ni agua fría cayendo sobre su rostro y no había una Veruska la que la obligaba a levantarse.
La confusión la sacudió hasta que, de golpe, los recuerdos de la noc