C57-NO SABEN DE LO QUE SOY CAPAZ.
C57-NO SABEN DE LO QUE SOY CAPAZ.
El teléfono móvil pesaba entre las manos de Priscilla, el pensamiento de escuchar la voz de Kenyi le daba fuerzas, estaba decidida: se iría con él.
Sin embargo, antes de que pudiera marcar, la puerta se abrió y entró Inés, su madre, como una tormenta vestida de seda. Su perfume caro llenó la habitación, pero su mirada helada borró cualquier rastro de elegancia. Se detuvo frente a ella con la barbilla en alto, evaluándola como si fuera un error imperdonable.
—Ma