C5-REGLAS SON REGLAS.
C5-REGLAS SON REGLAS.
El automóvil negro se deslizó por las lluviosas calles de Londres y en el asiento trasero, la silueta de Katerina, envuelta en un vestido negro ceñido y elegante, se recortaba contra la ventana. A su lado, Santiago, con sus bien ganados 35 años y una apostura que resultaba tan intimidante como atractiva, observaba el perfil de ella con intensidad.
—Tranquila, chaparrita. No estés nerviosa.
Pero la mente de Katerina era un torbellino.
¿Realmente puedo hacer esto? Acosta