C30- ¿EL PODRIA SER TU NOVIO?
La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por la cálida luz de la lámpara de dragón junto a la cama. La colcha blanca cubría a Kate y a Oliver, quienes estaban acostados y abrazados el uno al otro. Kate le acariciaba el cabello con movimientos suaves y repetitivos, sintiendo cómo poco a poco el cuerpecito de su hijo iba relajándose. Aún tenía el corazón algo acelerado, como si no pudiera sacudirse del todo el miedo que había sentido horas atrás.
—¿Me promete