C2- AYÚDAME A ESCAPAR.
C2- AYÚDAME A ESCAPAR.
Adler sostuvo la mirada de Delacroix unos segundos, con la misma frialdad que llevaba desde que había entrado en ese lugar.
—No es de mi interés —respondió seco—. No me involucro con prostitutas.
Un silencio incómodo recorrió el salón hasta que Delacroix soltó una carcajada grave.
—¡Siempre tan recto, Adler! —se burló—. No sabes lo que te pierdes… demasiada rigidez te va a matar algún día.
Con una sonrisa obscena rodeó la cintura de Gianna y la atrajo hacia él. Y ella apr