C13-¡NO TIENES VERGUENZA!
Mason se marchó dejando tras de sí un silencio denso y Sara permaneció quieta unos segundos, respirando con dificultad, hasta que escuchó los pasos decididos de Kenyi entrando. Su mirada buscó la de ella, demandando respuestas, y ella no tardó en confesar lo inevitable.
Cuando él la escuchó, casi pegó el grito en el cielo.
—¡¿Estás loca?! —Kenyi la miró como si le hubiera crecido otra cabeza—. ¡Al tío Min le dará otro infarto, Sara!
Ella bajó el rostro entre sus manos,