C10-SI EL BEBÉ ES MÍO... TU TAMBIÉN LO ERES.
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Sara se puso de pie al escuchar voces en la puerta, todavía con una sonrisa en los labios por la ocurrencia de Kenyi. Caminó con pasos tranquilos hasta que la figura frente a su primo se volvió nítida y entonces el aire se le atoró en la garganta.
Allí, después de tantos años, estaba Mason.
Más alto, más imponente, su rostro ahora marcado por una madurez que lo hacía aún más atractivo, y el cabello más corto, perfectamente ordenado. Sus ojos la atrap