**NATALY**
Alrededor de las nueve de la mañana, el motoscafo de los Valtieri arrastraba el agua.
A mi lado, Gabriele lucía implacable en un traje azul oscuro hecho a la medida, la viva imagen del éxito corporativo. Yo vestía un conjunto de sastre blanco nácar, pulcro, diseñado para contrastar con su severidad. En mi cuello, inamovible, La Lágrima de la Viuda atrapaba los escasos destellos del sol invernal.
—Hay tres agencias de noticias esperándonos en el muelle de los astilleros —advirtió Ales