**NATALY**—¡Que te bajes de esa maldita mesa, Nataly! —El grito de Mathias apenas logró competir con los graves de la música electrónica. Siempre arruinando mi mejor momento. Me soplé un mechón de pelo de la cara, balanceando la copa de champán. El viento de la Costa Azul nos pegaba directo en la terraza del club, pero yo solo sentía el calor del alcohol. ¡¡Que viva la vida!! gritaba con el calor del momento y, como el buen vino, quemaba mi garganta.—¡Oblígame, hermanito! —le respondí, riendo antes de empinarme el cristal. El líquido dorado me hacía volar; me sentía una pluma. Chloé, sentada en la zona VIP de abajo, me aplaudía con una sonrisa que no le llegaba a los ojos. A su lado, un tipo trajeado que no había visto en mi vida no me quitaba la mirada de encima. Me molestó.“¿Quién carajo es ese y por qué me mira como si fuera su cena?” Me bajé de un salto, tambaleándome apenas un milímetro. Mathias me agarró del antebrazo con una fuerza que me hizo parpadear. Estaba pálido. No er
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