**NATALY**
—¿Me estás amenazando en tu propio astillero, Valtieri? —su voz era un soplo cargado de hostilidad, pero sus pupilas oscuras delataban un pulso acelerado.
—Es una advertencia, ragazza —corregí, inclinándome hasta que el roce de nuestras narices cortó el escaso aire entre ambos—. Stefano Castiglione tiene la mala costumbre de quedarse con lo ajeno. Y yo tengo la reputación de destruir a cualquiera que intente tocar mis inversiones.
Nataly intentó zafarse con un movimiento brusco, pero