NATALY
El agua del lago de Como era un espejo helado bajo la bruma de la mañana.
El motoscafo de caoba pulida cortaba las olas con un rugido sordo, acercándose al muelle privado de la villa de los Valtieri. La propiedad parecía una fortaleza de piedra y mármol, un monumento a la arrogancia de una dinastía que creía comprarlo todo.
Gabriel iba a mi lado. Llevaba un traje gris plomo, la camisa blanca ligeramente abierta en el cuello y esa fijeza en la mirada que delataba a la fiera enjaulada. Su