**NATALY**
Gabriel me levantó de la cintura como si no pesara nada, llevándome directo hacia la cama de dos plazas de madera tallada.
La seda del vestido marfil crujió cuando sus manos, torpes por la urgencia de tenerme, la rasgaron por la costura lateral. Me tumbó sobre el colchón y se acomodó sobre mí, despojándose de la chaqueta y la camisa de un solo tirón, dejando su torso esculpido expuesto al aire frío de la alcoba.
Sentir el calor directo de su piel contra la mía me hizo soltar un suspi