**GABRIEL**
Marco soltó una carcajada seca, negando con la cabeza mientras observaba la escena.
—Tiene agallas la niña de dieciocho años. Te lo concedo. Pero estás jugando con fuego, Gabriele. Esa francesa no tiene cara de someterse fácil.
—Ese es el chiste, amigo —confesé, dejando escapar el humo de mi cigarro lentamente mientras una sonrisa cínica y satisfecha se me dibujaba en los labios—. No quiero una muñeca de porcelana que diga que sí a todo como la arpía de Bianca. Me costó millones quit