CASSANDRA
HACE CINCO HORAS
Observé desde la ventana cómo salía de la casa en su auto. Era el momento perfecto.
Desde aquel día en la cocina, me había las arreglado para observar y encontrar una posible ruta de escape.
Sabía de buena tinta que había guardias fuera de mi habitación, así que preparé una mentira creíble.
Abrí la puerta. —Señora, ¿a dónde se dirige? —preguntó uno de ellos.
—La habitación es un horno; necesito aire fresco.
Hice un movimiento, pero él bloqueó mi camino. —No tiene perm