ALESSANDRO
Los gemidos de placer resonaban por toda la habitación.
Me relajé en mi silla, con los ojos fijados intensamente en la televisión.
He perdido la cuenta de cuántas veces la he visto. Pero simplemente no podía parar.
La forma en que sus pechos rebotaban con tanta libertad, joder… y luego su coño apretándose alrededor de su polla… mis manos se movieron solas.
Nathan hizo un buen trabajo con la colocación de la cámara, porque, ¿cómo demonios una cámara de seguridad pudo conseguir estos á