Capítulo 834
Luciana corrió a levantarla, esforzándose por tranquilizarla. Tardó un rato en lograr que dejara de sollozar. Le lavó la carita y le preparó su biberón:

—Alba, mi amor, mamá tiene que hacer unas cosas. ¿Podrías tomar tu lechita aquí solita, sí?

—Mmm—sí —contestó la niña, con su vocecita tierna, aferrada al biberón.

En ese momento, Alejandro bajó y se encontró con Alba sentada en la silla principal del comedor —lugar que él acostumbraba ocupar—. Luciana había salido un segundo para desechar los r
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