—¡No lo creo! —sollozó, dirigiéndose furiosa a Gabriel—. ¡Quiero ver el testamento! Sospecho que es falso. Licenciado Navarro, si está incurriendo en un delito… ¡lo pagarás muy caro!
—Señorita Soler —gruñó Gabriel, tan indignado como ofendido—, no me calumnie. Podría entablar cargos por difamación.
—¡Dije que lo quiero ver! —exigió Mónica.
—Claro —accedió él, tendiéndole una copia—. Léalo con atención y acepte la realidad.
Tomó los papeles y los revisó en detalle, sin saltarse ni una coma. En cu