Como dice el dicho: «no importa si llevas la misma ropa, lo incómodo es cuando la otra persona te supera». Y en ese momento, Mónica sabía que había perdido.
—Jeje… —Mónica forzó una sonrisa, tratando de disimular su incomodidad—. Este vestido no es tan bonito después de todo. No lo quiero… —dijo, y comenzó a caminar de vuelta al vestidor.
—Espera —Alejandro la detuvo.
—¿Alex? —Mónica lo miró, confundida.
Alejandro la observó detenidamente, con una mirada suave.
—Te ves hermosa, cómpralo.
—Pero…