Capítulo 590
—Me los quité cuando me acosté… no me puse otros nuevos.

Antes de que terminara la frase, Alejandro posó una mano fría sobre su frente caliente, provocándole un leve cosquilleo que le hizo entrecerrar los ojos de alivio. Él percibió ese gesto y sintió como si algo le encendiera el pecho. Tragó saliva y habló con más suavidad:

—El doctor ya está aquí. Déjame que te examine, ¿sí?

Se volvió hacia el médico y dijo con firmeza:

—Adelante, por favor.

—Claro, señor Guzmán —respondió el doctor, acercánd
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