—¡Genial! —exclamó la joven, acercándose con cuidado—. Prometo ser suave.
Y, en efecto, la punta de sus dedos rozó la barriga con total delicadeza.
—¡Wow! ¡Es asombroso! Tener un bebé debe ser algo increíble. ¡Eres toda una heroína, de verdad!
Luciana se rió en voz baja y cambió de tema:
—Bueno, cuéntame, ¿buscas a alguien o tenías algún pendiente en el hospital?
—¿Yo? —repitió la chica, dejando el bolso que llevaba al hombro en el suelo—. Vine a buscar a Mario Rivera. Él me dijo que viniera aqu