Capítulo 482
Tras terminar de comer, Alejandro cumplió lo prometido y la llevó a la casa de Martina. Simón ya había llevado el equipaje antes.

—Listo, ya llegamos. Voy contigo arriba —anunció Alejandro en cuanto se estacionaron.

Luciana agitó la mano con un gesto impaciente y empezó a subir las escaleras.

De pronto, sintió que él le tomaba la mano. Sin mirarla directamente, Alejandro comentó con naturalidad:

—Este edificio es viejo y la luz del pasillo está fundida. ¿Qué pasa si te tropiezas?

Así de minucios
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