Luciana lo miró con una sonrisa amarga y llena de desdén.
—Fue mi error. Creí que esta pulsera era para mí. Deberías haberme dicho la verdad desde el principio. Fui yo la que malinterpretó las cosas.
Alejandro estaba desconcertado, sin entender del todo la situación. Solo escuchaba mientras ella continuaba hablando.
—Señor Guzmán, en el futuro, no regale cosas destinadas a su novia a otras personas. ¿No le parece un fastidio tener que comprar una nueva para reemplazarla?
Dicho esto, Luciana se d