Se trataba de Mónica, seguida por Simón. Este último mostraba una expresión de resignación.
Según las indicaciones de Alejandro, Simón debía esperar a que Mónica se despertara para acompañarla a su casa. Sin embargo, ella insistió en buscar a Alejandro para despedirse, dejando a Simón sin alternativa.
—Alex… —saludó Mónica, que, tras haber descansado, se veía un poco mejor. Aunque seguía sin maquillaje, con los párpados hinchados y un rostro algo pálido.
—No culpes a Simón, fui yo quien insistió