Él asumía que, a esa hora, Luciana estaría o en la facultad o en el hospital, así que no habría problema. Se sentía obligado a darle algún reporte de su viaje, puesto que había tenido que salir con tanta prisa. Pero, para su sorpresa, Luciana rechazó la invitación:
—Ve tú solo. Yo no iré. Ya lo visité en la mañana. Tengo asuntos que atender y, cuando termine, pasaré de nuevo a saludarlo antes de volver a casa.
Alejandro guardó silencio. ¿Estaba realmente ocupada o es que no quería verlo? Después