Fernando guardó silencio. Su padre también intervino:
—Hijo, solo es una reunión. No te estamos pidiendo que hagas nada más. Piensa en la relación que hay entre ambas familias.
Fernando suspiró, resignado.
—¿Solo una reunión?
Diego soltó una risa breve.
—Claro, ¿qué más vamos a pedirte? Ni que pudiéramos obligarte a nada.
Fernando dudó un momento, pero al final asintió.
—Está bien. Acepto, pero quiero dejar claro que solo es una reunión y no quiero que esperen más de esto.
—Sí, hijo. Entendemos