La familia Hernández tenía una gran noticia: Marc iba a llevar a su novia a comer a casa.
Para Laura y Carlos aquello fue una gran alegría. Que la presentara en familia significaba que la cosa iba en serio; con suerte, sería su futura nuera.
—¿Cómo la vamos a atender? —Laura juntó a todos y armó una mini reunión—. ¿Y si reservo un salón privado en el restaurante Áurea? Martina, tú lo conoces, ¿te encargas?
—Va…
—No —la interrumpió Marc, entre divertido y apenado—. Mamá, Ariadna solo viene a un a