Martina y Marc se miraron con dudas. Salvador lo notó al vuelo, y entendió por qué.
Después de tantas idas y vueltas entre él y Martina, a ella le había costado soltarse para empezar una vida nueva. Que no quisieran volver a cruzarse con Salvador era, literalmente, lo normal.
—Martina —dijo él, con una amargura que no se le notó en la voz—. Aunque hoy viniera Alejandro, terminaría pidiéndomelo a mí. Él solo sería el mensajero.
El subtexto era claro: aunque no se vieran, el favor quedaría igual e