—¡Jajaja!
Enzo no pudo contenerse y soltó la carcajada. Tomó una caja de regalo del asiento de al lado.
—La paleta era para la Luci chiquita; de niña no pude comprarte ni una. Esto… —levantó la tapa— es para ti.
Dentro había un clásico de Éclat Royale, azul zafiro, impecable.
—¿Te gusta?
Luciana abrió la boca sin saber qué decir. A “gustarle” le gustaba… y, de algún modo, ya lo había aceptado con la mirada. Pero, ¿debía recibirlo?
Como si adivinara su duda, Enzo cerró la caja y se la acercó.
—Tó