—¡Pff…! —Luciana no aguantó y soltó la carcajada—. ¿No será para tanto?
—¡No exagero! —Martina abrió los ojos de par en par—. La mamá de Salvador me agarró la mano y me dijo que, de ahora en adelante, me van a “fortalecer” el cuerpo. ¡¿Qué tiene mi cuerpo que fortalecer?!
—Jajajaja… —Luciana no podía parar; le dio un vistazo a la cintura de su amiga y hasta le pellizcó el talle—. ¿Cómo que no? ¡Mira esa cinturita!
—¡Ah, con que de graciosa! —Martina fingió enfado, se puso de pie de golpe y se le