—Señor Guzmán, ¡qué gusto verlo!
—¡Alex! —Mónica corrió hacia él, tomando su brazo—. Te dije que no tenías que venir. Estás tan ocupado.
Alejandro no mostró emoción alguna en su rostro.
—Para esto sí tengo tiempo —dijo con calma. Luego agregó—: Sergio está gestionando los trámites.
—Entonces vámonos —respondió Mónica, sonriendo.
Alejandro asintió, y junto a la familia, se alejó, rodeado por los tres como si fueran una comitiva. En ningún momento dirigió la mirada hacia Luciana.
Luciana exhaló al