Capítulo 1013
Cuando los dos guardaespaldas entraron, se quedaron de piedra.

—¿Alejandro? ¿Sergio?

Alejandro crujió el cuello, los ojos encendidos.

—Perfecto, vengan todos —los retó, haciéndoles seña con los dedos—. ¡De una vez!

Juan y Simón dudaron; jamás golpearían a su propio jefe.

—¿Qué esperan? —gimió Sergio, todavía a medio estrangular—. ¡Muévanse!

Era evidente: Alejandro necesitaba desahogar furia pura.

—¡Vale! —respondieron a coro.

—Pero con cuidado —alcanzó a advertir Sergio—. ¡Cero golpes a la cara!
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Norys Lopezjajajaja por fin se dio cuenta Alejandro que por culpa de el luci paso tantos tormento
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