Mateo la empujó mientras contestaba la llamada.
Lucía estaba a su lado, así que escuchó todo con claridad: —Mateo, tengo muchísimo miedo... ¿puedes venir? Creo que volví a ver a Karen, ¡ah...! —Después del grito aterrorizado de Camila, solo se escucharon los pitidos intermitentes de llamada terminada.
Mientras guardaba apresurado el celular, Mateo le ordenó al conductor: —Primero llévame al hospital, luego lleva a Lucía a Vista Hermosa —su tono no admitía réplica.
—Entendido —el conductor siguió