Todos guardaron silencio al unísono.
Efectivamente, todos callaron, dirigiendo sus miradas hacia el origen de aquella voz.
Detrás de ellos habían estacionado varios automóviles, y una figura alta e imponente se acercaba.
El hombre vestía un traje gris oscuro, lucía severo, con unos ojos penetrantes y serios. Todo su ser irradiaba una presencia distante que impedía acercarse, pero inspiraba respeto involuntario.
Le abrieron paso.
Lucía se volvió, algo sorprendida. ¿Cómo es que él también había ve