Esto se había convertido en motivo de crítica en boca de todos ellos.
Más que culparla, se trataba de envidia.
Entre todos ellos, la familia de Lucía era la que mejor había prosperado.
Siendo todos gente común, ¿quién más podría casarse con alguien de la alta sociedad?
Ni siquiera habían visto nunca a esa gente adinerada.
No soportaban verlos triunfar, sentían desequilibrio.
¿Por qué, llevando todos el apellido Díaz, ahora vivían en mundos diferentes?
— Es cierto, ¡en los Díaz ya no hay espacio