Al verlo tan callado, Martín se le acercó a su lado y comentó: —Esta mujer que eligió tu abuelo como tu esposa no está nada mal. Es dócil, sumisa, sensata y ni siquiera le importa cuántas mujeres tengas fuera. ¿Qué hay de malo en eso? ¿Por qué te molesta tanto?
—Una esposa dócil, sensata y obediente ciertamente es una buena elección —respondió Mateo después de un momento de silencio.
—Vaya, vaya. Veo que ahora toda tu atención está en ella. ¿No te habrás pues enamorado? —Martín notaba algo extra