Karen se tensó, apretando sus manos hasta clavarse las uñas en las palmas.
Mateo, al ver que no respondía, frunció el ceño profundamente:
—¿Es tan difícil entonces de responder?
En ese momento, Lucía se apresuraba a regresar y alcanzó a escuchar la pregunta mordaz de Mateo.
Llegó tarde y soltó el picaporte.
Después de una larga pausa y ante la presión de Mateo, Karen sintió que su ansiedad aumentaba.
Levantó la mirada hacia el hombre frío frente a ella, peligroso y amenazante. Un paso en falso p