Rebeca y Caroline caminaron justo hasta una mesa que se ubicaba en frente de Álex, quien por lo visto ni siquiera se había percatado de la presencia de Rebeca, quien estaba que estallaba de la ira al ver lo cínico que era Alex.
—Amiga, ¿Te sientes bien? —le preguntó Caroline, mientras Rebeca trataba de acabar con la botella entera de un solo jalón.
—Por supuesto que estoy bien, ¿Que te hace pensar lo contrario? —respondió.
—Entonces me imagino que no te das cuenta como tu querido primo está dev