Capítulo 1290
—Claro, si te sientes incómodo…

—No —Alejandro negó, igual de sereno que ella.

Leyó su tensión y la ablandó con la voz:

—Este es el día de Salvador y Martina. Los demás somos secundarios. No hay que darle vueltas.

—Ajá.

Eso le aflojó los hombros a Luciana.

Volvió el silencio entre ambos. Por suerte, Alba salió en ese momento.

—¡Mamá! ¡Papá!

Los dos, sentados en extremos opuestos del sofá, levantaron la cabeza a la vez.

Alba venía con su vestidito de ceremonia. Alejandro extendió los brazos por r
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