Mundo de ficçãoIniciar sessão—¿Está seguro de lo que quiere hacer, señor? —me preguntó Dante antes de que Alonzo llegara a nuestro destino.
Dante seguía extendiéndome aquella arma de mango oscuro, parecía pesada, miré de nuevo la ventanilla.
—No, Dante, ha dicho que solo quiere hablar, si quisiera matarme podría ser en un lugar menos concurrido o menos religioso, aunque quisiera portar esa arma para sentirme seguro, creo que no







