AUDREY
Los días pasaban tan rápido que cuando llegó el sábado los nervios se apoderaron de mí, ya no tenía tiempo para pasearme las horas en el centro comercial, así que escarbé en mi closet, entre los vestidos con etiqueta, había uno rojo, verde, celeste, ultramar y dos de color rosa.
Me debatí entre el celeste y el verde, pero cuando tuve el verde entre las manos, supe las zapatillas correctas, en tiempo récord tomé una ducha, me embroqué el vestido y comencé mi arduo trabajo con el maquillaj