Mundo ficciónIniciar sesiónAidan cabeceó en el sofá del salón antes de que Rhia le pateara una pantorrilla sin compasión. Las gemelas no habían dejado de llorar desde el amanecer y para las diez de la mañana se estaba volviendo loco.
—No te creas que vas a hacer eso cuando tengamos hijos, ¡despierta! —y para Aidan aquel fue el regaño más lindo del mundo.
—¿Cuántos vamos a tener? —pregunt&oacut







