Mundo ficciónIniciar sesiónTheo Silvano se giró justo a tiempo para ver descender de aquel auto al último lycan que, pensaba, se atrevería a buscarlo, pero después de todo había perdido el favor del antiguo rey, y ese ya estaba muerto.
—Escuché que no quisiste bajar la cabeza —dijo con sorna el lycan llegando junto a él, mientras se abotonaba el saco del elegante traje.
—Escuché que tú tampoco —respondió Theo ten







