Mundo ficciónIniciar sesiónHiro gruñó sobre el hombro de Alanna y la loba se echó hacia atrás, chocando con él.
—¡Oye! ¡No creo que tu mate aprecie mucho que andes invadiendo mi espacio personal así que… shu shu…! —protestó ella.
—¿Cómo es que en estos siglos no has conseguido novio? —replicó Hiro y la loba le dedicó una mirada de odio—. ¡No me abras los ojos que no te







